Ecosistemas de la Tierra

Desierto

Desierto

El desierto se caracteriza por lluvias escasas y grandes oscilaciones térmicas. Animales como el camello y el coyote están adaptados a la aridez. Muchas especies son crepusculares o nocturnas para evitar el calor extremo y reducir la pérdida de agua.

La vegetación es rala y especializada en conservar agua. Plantas suculentas, raíces profundas y hojas pequeñas o espinosas minimizan la transpiración y aprovechan al máximo la humedad del suelo.

Los desiertos pueden ser cálidos o fríos, con suelos arenosos o rocosos. Las dunas, salares y cañones conforman paisajes diversos que condicionan la distribución de fauna y flora.

Manglar

Manglar

Los manglares se ubican en zonas costeras tropicales y albergan gran biodiversidad. Aves como el pelícano y el pato los frecuentan. La mezcla de aguas dulces y saladas crea gradientes que favorecen comunidades muy especializadas.

Sus raíces protegen la costa de la erosión y sirven de vivero para peces. Las raíces aéreas filtran sedimentos y facilitan el intercambio de gases en suelos pobres en oxígeno, actuando como barrera natural ante tormentas.

Son ecosistemas clave para la protección y el secuestro de carbono. Contribuyen a mitigar el cambio climático al almacenar carbono azul durante largos periodos.

Páramo

Páramo

Ecosistema de alta montaña, frío y húmedo, con vegetación adaptada. El oso andino puede habitar zonas aledañas. La radiación solar intensa y los vientos fuertes moldean su biota.

Regula el ciclo hídrico y alimenta cuencas que abastecen a ciudades. Los suelos orgánicos funcionan como esponjas naturales, liberando agua de forma gradual.

Es muy sensible a cambios de temperatura y actividad humana. El retroceso de glaciares y el sobrepastoreo alteran procesos ecológicos y ponen en riesgo especies clave.

Pradera

Pradera

Las praderas son extensas llanuras de pastos. Animales como el caballo, la cebra y el gavilán viven o cazan aquí. Los grandes herbívoros mantienen el mosaico de pastos y favorecen la diversidad.

Los suelos fértiles las hacen importantes para la agricultura y ganadería. La materia orgánica y las raíces profundas contribuyen a la captura de carbono y a la estructura del suelo.

El clima varía de templado a continental, con vientos frecuentes. Incendios naturales y pastoreo regulan la altura del pasto y evitan la invasión de matorral.

Sabana

Sabana

La sabana alberga grandes mamíferos como el león, el guepardo, el elefante y el rinoceronte. Las migraciones masivas siguen la disponibilidad de pastos y agua.

Presenta estaciones seca y húmeda, con hierbas altas y árboles dispersos. La competencia entre herbívoros y la presión de depredación estructuran las comunidades.

Los incendios naturales moldean este ecosistema de forma periódica. Muchas especies vegetales rebrotan tras el fuego y mantienen el paisaje abierto característico.